LA DESOBEDIENCIA DE NUESTROS HIJOS
Si hay algo que preocupa, y mucho, a la mayoría de los padres es la desobediencia de nuestros hijos. Hijos que empiezan a desobedecer desde bien temprana edad, digamos que a partir de los 2 años, cuando descubren que son seres independientes a mamá y observan el impacto de la palabra no. ¿Os suena? Sí, es a partir de los 18-24 meses, más o menos, cuando nuestro tierno bebé se rebela y se transforma en un pequeño adolescente.

¿Pero qué hay detrás de esas conductas de desobediencia?
Recuerda: detrás de esa desobediencia que tanto nos agota, angustia y frustra hay un mensaje, y el más común es el de que nuestro hijo crece y se desarrolla correctamente. Desobedecer es una conducta normal y sana, y aunque los padres desearíamos niños y niñas obedientes a toda hora eso impediría totalmente el desarrollo de su autonomía y personalidad. Recuerda que tu hijo debe descubrir el mundo por su cuenta, caerse y levantarse
Por eso detrás de la desobediencia de nuestros hijos, casi siempre, hay un mensaje de:
- Búsqueda de autonomia.
- Interés por lo que le rodea.
- Reafirmación de su personalidad.
- Necesidad de atención.
- Expresión de una necesidad no cubierta.
- Aburrimento
- …
Pero, ¿por qué desobedecen aún cuando creemos que les ofrecemos la suficiente autonomía, atención, cariño, cuidados y juegos?
Debemos tener en cuenta que todos los niños y niñas desobedecen en algún momento u otro de sus vidas ya que esa desobediencia responde a varios factores, por ejemplo:
Debemos tener en cuenta que todos los niños y niñas desobedecen en algún momento u otro de sus vidas ya que esa desobediencia responde a varios factores, por ejemplo:
- Momento evolutivo.
- Situaciones de estrés: nacimiento de un hermano, procesos de separación o divorcio, cambios de domicilio o de escuela, enfermedad propia o de algún familiar.
- Estilos educativos de los padres, tanto los estilos excesivamente permisivos como los rígidos y autoritarios promueven la desobediencia.
- Carácter del niño. No todos los niños y niñas son iguales, cada uno es único y diferentes, los hay de más tranquilos y apacibles y otros son más movidos, traviesos, exploradores y atrevidos.
Sea como sea, el niño o niña 100% obediente en todo momento y circunstancia no existe y, en caso de existir, debería preocuparnos. No obstante, y a pesar de que la desobediencia sea algo sano, normal, natural y conveniente para el desarrollo de nuestros hijos, hay que poner límites y averiguar hasta qué punto es tolerable. De aquí que debamos observar:
- con qué frecuencia desobedece,
- en qué entornos y personas desobedece,
- con qué intensidad y tipo de conductas manifiesta su desobediencia,
- y si ésta interfiere en la relación con nosotros, sus padres, u otros adultos de referencia.
Una vez tengamos esta información nos haremos una mejor idea de lo que esconde la desobediencia de nuestros hijos.
Recordad que como padres/madres tenemos parte de “responsabilidad” en las conductas de desobediencia de nuestros hijos.
Estas y otras ideas las podéis encontrar en los psicocuentos de la Editorial Pirámide.
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